Saramago, fábula sobre el trágico fin de un elefante
El nobel portugués realiza un "ejercicio de imaginación" en su nueva novela
El "comunista hormonal" José Saramago (Portugal, 1922) narra en su última novela el épico viaje de un elefante desde Lisboa a Viena en el siglo XVI. Al igual que los seres humanos, el paquidermo no sabe lo que le espera al final del camino. En su caso, nada bueno. Al animal le cortaron las patas delanteras, las vaciaron y las convirtieron en paragüeros. Ese fue, precisamente, el motivo por el que Saramago se puso a escribir El viaje del elefante (Alfaguara / Edicions 62). "¿Por qué esa humillación a un animal que había recorrido miles de kilómetros?", se preguntó ayer en Madrid tras dejar claro que revelar el final del libro no resta magia a su lectura. "Todo el mundo sabe que el Quijote muere y no por eso la novela pierde interés", comentó irónico.
A sus 86 años y tras superar unas neumonías que lo mantuvieron como un "muerto en vida", Saramago sacó fuerzas de donde no tenía y se puso a escribir El viaje del elefante, que había empezado antes de ingresar en el hospital. En agosto, terminó la novela y se la dedicó a su mujer y traductora, Pilar del Río: "A Pilar, que no dejó que yo muriera". Ni ella ni los médicos que le trataron, a los que el nobel del Literatura estará siempre agradecido. "Me salvaron la vida", afirmó.
ERA IMPOSIBLE HACE AÑOS
El escritor negó que el libro sea una manera de ajustar cuentas con la enfermedad. Si ésta se nota en las páginas es algo "completamente involuntario", dice. ¿Qué es, entonces, El viaje del elefante? "Un ejercicio de imaginación. Una novela que no podía haber escrito hace años. ¿Por qué? Pues porque la edad tiene sus cosas buenas. Aporta una mirada lúcida hacia las cosas. Una mirada con sentido crítico", explicó el autor de Ensayo sobre la ceguera.
Aunque está ambientada en el siglo XVI, Saramago aseguró que El viaje del elefante no es un libro histórico. Apenas el 1% de lo que se cuenta está basado en hechos reales. El resto es imaginación. Y humor. Algunos críticos dicen que la última novela del nobel es la más alegre y graciosa. "¿De dónde saqué el humor tras mi enfermedad? No lo sé", dijo. Saramago tampoco resolvió otra duda: "¿Por qué escribe lo que escribe?". "No lo sé. Ante esa pregunta me planteo otra: ¿Por qué pensamos lo que pensamos?", concluyó el reconocido escritor.



