Recordemos los Doscientos años de Edgar Allan Poe
Doscientos años después de su nacimiento, que se cumple mañana, la vigencia de Poe sigue siendo máxima. Sus mejores narraciones continúan funcionando como mecanismos recién engrasados y su sombra alcanza por igual a los nuevos cuentistas, a los maestros de la novela detectivesca y a los autores especializados en ciencia ficción.
Un ejemplo de la infatigable actualidad de Poe es la reciente publicación de sus cuentos completos por la editorial Páginas de Espuma. El libro, presidido por una inquietante litografía de Federico Castellón, recoge la ya clásica traducción de Julio Cortázar y tiene mucho de homenaje, de fiesta en la que participan 69 autores de habla hispana nacidos después de 1960. A cada uno de ellos se le ha asignado uno de los cuentos de Poe y la misión de preparar un breve comentario introductorio para él. Además, el volumen se abre con un prólogo a cargo de Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.
Juego y alcohol
Poe nació el 19 de enero de 1809 en el seno de una familia de actores sin fortuna. El padre bebía demasiado y terminó abandonando a su mujer y a sus hijos. La madre murió de tuberculosis con sólo veinticuatro años. El pequeño Edgar fue acogido por John Allan, un adinerado comerciante de Richmond y su esposa, Frances. Su infancia transcurrió entre Estados Unidos e Inglaterra y fue feliz. Su adolescencia, en cambio, no lo fue tanto. Poe se enamoró de la madre de un compañero y la vio morir de una enfermedad nerviosa. Poco después, los enfrentamientos con su padrastro comenzaron a ser habituales. El joven Poe (adoptó el apellido de su tutor más por presunción aristocrática que por amor filial) era callado, inteligente y altivo. En 1826 ingresó en la Universidad de Virginia. Para entonces ya sabía que su vocación era la literatura. También que le interesaban las tabernas, las timbas y el alcohol. Ese mismo año unas deudas de juego provocaron su abandono de la universidad y terminó enrolándose en el Ejército, pero también fue expulsado de la academia militar por indisciplina.
Alguien que goza de una posteridad inmejorable. Sin embargo sufrió una existencia francamente desafortunada. En palabras de Baudelaire, quizá su primer gran valedor, su vida fue una «lamentable tragedia».
UNA VIDA EN LA OSCURIDAD
Precursor del cuento moderno y la novela detectivesca y maestro del terror, el misterio y el romanticismo tenebroso.
Millones de admiradores de Edgar Allan Poe conmemoran el 200º aniversario del nacimiento del maestro de lo macabro, un hombre cuya identidad nadie conoce dejará en la tumba del escritor, en Baltimore (Estados Unidos), una botella medio vacía de coñac y un ramo de rosas rojas. O quizá no. Porque el misterioso visitante del bicentenario cementerio Old Western, en la esquina de las calles Fayette y Greene en la ciudad del Estado de Maryland, a quien llaman Poe Toaster, que ha hecho la misma operación entre las sombras desde 1949, quizá esté ausente este año, cuando el mundo entero amontone homenajes al autor de Los crímenes de la calle Morgue, El gato negro, El escarabajo de oro o El cuervo, su poema-símbolo.
La imagen congelada de Poe lo retrata como un maestro del terror y el misterio. Lo fue, pero sus obras también resultaron cruciales para el nacimiento de la novela detectivesca y para el desarrollo del cuento moderno como género. En sus numerosos relatos románticos y tenebrosos se apreciaba también su condición de poeta. Casi de acuerdo con la obra característica de Poe, la causa de su muerte nunca se aclaró. Se habló de alcoholismo, congestión cerebral, abuso de drogas, cólera, fallo cardíaco, suicidio, tuberculosis, hidrofobia.
Hoy día sus cuentos suscitan una atracción irresistible. Hay cuervos que hablan y monos asesinos. Enterrados vivos y espíritus de personas muertos. Se trata de lo oculto y lo satánico, la muerte y la destrucción, siempre con precisión literaria. Poe explotó el inconsciente humano como ningún otro autor antes de él. Cuando fue acusado de estar muy cerca de la tradición de la novela gótica alemana, afirmó: "Si en muchos de mis trabajos está presente el horror, entonces les digo que el horror no proviene de Alemania, sino del alma". Fue también suculento para intelectuales y escritores fundamentales como Borges, Cortázar y Lovecraft; Rubén Darío, por ejemplo, le dedicó un ensayo en su libro Los raros.
"Dios ayude a mi pobre alma", dicen que susurró después de tres días de delirium tremens, poco antes de despedirse para siempre de una vida corta y atribulada. Tenía 40 años. Había nacido en Boston, el 19 de enero de 1809. Sus padres, David y Elizabeth, se dedicaban al teatro y quizás eligieran su nombre en homenaje al Rey Lear de Shakespeare, incluido en su repertorio. Será casualidad, pero el Edgar shakesperiano parece anunciarnos, con dos siglos de antelación, a su homónimo estadounidense cuando proclama, antes de la caída del telón: "Nosotros llevaremos todo el peso de estos tiempos tan tristes y diremos lo que nos dicte el corazón, no lo que deberíamos decir. Los más viejos han soportado más. Nosotros, que poseemos la juventud, nunca veremos tanto, ni viviremos tanto tiempo...".
En breve: el padre desapareció un buen día, abandonando a su esposa con dos niños y encinta; la tuberculosis acabaría con su madre unos años después, y su progenie fue repartida entre distintas familias. Edgar fue acogido, pero no adoptado, por un matrimonio virginiano sin hijos, los Allan. Creció en el Sur profundo, rodeado de un riquísimo patrimonio de leyendas y misterios similares a cuantas luego le sugerirían las musas.
Si atendemos a la leyenda, el carácter enamoradizo y desequilibrado de Poe se manifestó a edad muy temprana. Cuentan que a los 14 se enamoró de la madre de un compañero, 16 años mayor que él; ese mismo rumor quiere que, al morir ella al año siguiente, el chico aprovechara el manto de la noche, y la discreción de las brujas, para visitar la tumba. En fin. Quién sabe. Más tarde, en la Universidad hizo lo que todos: participar en timbas asiduamente, meterse en jaleos a la mínima oportunidad y beber como un energúmeno. Así las cosas, el padrastro se negó a costearle los estudios, y él a plegarse a sus designios. A los 18 años abandonó el hogar y se alistó en el Ejército con nombre y edad falsos, aunque no mucho tiempo después provocó su expulsión ausentándose de las clases y los oficios religiosos.
Decidido a vivir de la literatura, se traslada a Baltimore para vivir con una pariente, la tía Clemm. En esa casa, y en la persona de su prima Virginia, encuentra una nueva razón para sus desvelos: la pareja se casará en 1835, contando él 25 años, y ella 13. No fueron felices ni comieron perdices. El escritor alternó períodos de recogimiento y sobriedad con otros de abandono al alcohol y al opio. Son tiempos funestos, pero de una desbordante creatividad. Son los años de obras maestras como Ligeia (1838), La caída de la casa Usher y William Wilson (ambos de 1839), El pozo y el péndulo (1842), las aventuras de Auguste Dupin.
Pero la Fortuna, como todos saben, carece de tacto. En torno a 1842, cuando Poe está saliendo del hoyo y consolidando su posición en los ambientes literarios y periodísticos de la ciudad, aparece la mancha de la tuberculosis en los pañuelos de Virginia. Poe se desespera, no cumple sus compromisos profesionales y, para empeorar las cosas, protagoniza varios inquietantes episodios psicóticos, como la visita a una antigua novia, ahora casada, a quien obligó a cantarle una de sus canciones preferidas. Su producción no se resiente. Al contrario, es tan caudalosa como admirable: ahí están El corazón delator (1843) o La verdad sobre el caso del señor Valdemar (1845) y, sobre todo, El cuervo (1845), que lo convirtió en el gran poeta que siempre quiso ser.
La muerte de Virginia, en 1847, le dio el golpe de gracia. El vía crucis vuelve a pasar por borracheras, alucinógenos y la rendición, sin condiciones, a lo irracional. Intentó el suicidio por ingestión de láudano, pero su organismo lo salvó al vomitar la dosis fatal. La última travesía inicia en julio de 1849. Poe se marcha a Filadelfia, en donde trascurre unas semanas en un estado lamentable. Visita algo más tarde Richmond y allí recupera algo de serenidad. Se atreve a cortejar a una novia de juventud, recién enviudada entonces; hablan incluso de matrimonio. El 29 de septiembre embarca hacia Baltimore, donde debería coger el tren para Filadelfia. En este punto, sin embargo, se abre un vórtice de cinco días vacíos, en los que Poe deja de existir para el mundo. Cuando reaparece, hecho una piltrafa en una taberna de mala muerte, ha empezado precisamente eso: una mala muerte que se consumará el 7 de octubre siguiente.
Conocido como:
El hombre del abrigo negro, el poeta maldito, escritor del terror, maestro de lo macabro, el maestro del corto, el hombr sin suerte.




Comentarios sobre Recordemos los Doscientos años de Edgar Allan Poe
Me quedo con lo de hombre sin suerte... le hace a mi estado de animo de hoy.
Hola, Flor!!! Con sinceridad me alegra que sigas escribiendo, y escribiendo cosas buenas como este artículo y todos los demás. Yo, bueno... digamos que las cosas serias se han pasado a otros sitios (si tienes tiempo, mira acá), pero siguen saliendo. Te mando un beso y mis deseos de que estés muy bien.
la vida dele scritor está marcada por una predistinacion de todo lo que se refiere al alma espiritual de su mismo ser. la familia tambien toma parte por decirlo así de esa vida oscura , y marcaba y que a la poca edad se refleja la trageria en el futuro del autor . tomemos en cuenta que estos sucesos hacen que el autor tome conciencia de su realidad aunque de una amnera totalmente inconciente a sus actos.
apesar de todo vemos que la forma genial y magistral de sus pensamientos hacen que todos los autores del cuento narrativo lo toman como el precursor de los cuentos modernos.
sus pensamientos traspasan y djan sentir la vida funesta que lleva este y que poco a poco hacen que cada una de nosotros sin conocerlo le tengamos un gran respeto porque algunos de ellos que siguieron sus huellas y pasos han quedado impresionados por su talento y eficiencia que se aplica su toda época incluyendo a los cuentistas modernos que se dejan llevar por su profunda filosofía que era innata en el autor.
de ahí que todo lo que refiere a EDGAR ALLAN POE nos deja una huella invorable en cada una de sus obras , ademas el mensaje profundo hacia la humanidad.
su final nada bueno ni elogiables queda para cada uno de nosotros como algo macabro y que debemos superar por la vida desordenada que lleva.
La vida de este gran autor, es verdaderamente una tragedia. Lo mas rescatable y “positivo”, es el hecho de que si no hubiera vivido lo que vivió, el mundo no lo recordaria por los grandes y magnificos libros creados; que en cierta forma relatan el sentir de su alma, todo lo acontecido en su corta vida.
Si bien es cierto que formó un carácter melancólico, esto le ayudo para hacerse conocer por todo el mundo. Poe tenía una gran imaginación y la supo explotar para asi poder dar vida a sus personajes y relacionarlos con los acontecimientos sucedidos en su vida.
En sus obras hace referencia al vicio que le causaba tanto interés, el cual es el alcohol; este vicio se deja notar en “El gato negro” en donde se puede deducir que por el alcohol cometio muchas cosas de las cuales no se enorgullese sino al contrario le causaron daño.